Vistazo general
A Justin Lushbaugh le diagnosticaron trombos o coágulos de sangre superficiales en la pierna cuando estaba en la universidad. Hizo seguimiento con un especialista vascular cuando los síntomas empeoraron y le diagnosticaron trombosis venosa profunda. Lea más sobre la experiencia de Justin a continuación.

La historia de Justin
Mi nombre es Justin Lushbaugh y mi historia sobre los coágulos de sangre se remonta a julio del 2010. Estaba estudiando Administración de Empresas en la Universidad Estatal de Georgia y solo me faltaban unas semanas para graduarme. Tanto en lo personal como en lo académico estaba bajo mucha presión. Entre estudiar para los exámenes finales y terminar proyectos, no me quedaba mucho tiempo para mí, ni siquiera para dormir.
Todo comenzó una mañana, cuando al despertar noté un dolor extraño en el músculo de la pantorrilla derecha. Miré de cerca y noté una marca roja circular que parecía sarpullido. Di unos pasos, cada uno acompañado de una sensación dolorosa y molesta, como si tuviera la pierna conectada a una unidad intravenosa invisible con accesorios en varios sitios a lo largo de la pantorrilla, cada uno tirando de una vena. Aunque me dolía, pensé que como solo tenía una clase ese día podía aguantar y fui a la universidad.
Cuando llegué, asistí a la clase que era una conferencia de 3 horas y no me moví de mi asiento ni una sola vez. Cuando terminó, me levanté por primera vez desde que había llegado y ¡el dolor en mi pierna era intenso! Literalmente sentí como si mi pierna fuera a explotar. Me recomendaron que fuera a los Servicios de Salud para Estudiantes, donde podía ver a un asociado médico (physician's assistant o PA).
Después de caminar aproximadamente una milla hasta los Servicios de Salud para Estudiantes (que me pareció más como cien millas por el dolor intenso), me atendieron varios asociados médicos que sugirieron el diagnóstico de coágulo de sangre. Desafortunadamente, no había equipos de diagnóstico disponibles para confirmarlo, por lo que los asociados médicos me instaron a ir a la sala de emergencias más cercana para que me revisaran lo antes posible.
Siguiendo su consejo, fui a una sala de emergencias, de donde me dieron el alta después de diagnosticarme coágulos superficiales (coágulos de sangre cerca de la superficie de la piel y no en las venas profundas). Al día siguiente, uno de los asociados médicos de los Servicios de Salud para Estudiantes se comunicó conmigo para hacer seguimiento. No satisfecho con el diagnóstico de la sala de emergencias, me programó una cita con un especialista vascular, un médico que diagnostica y trata los trastornos de las venas y arterias. Para entonces, la marca circular que tenía en la pantorrilla se había convertido en una línea que iba desde la pantorrilla hasta justo detrás de la rodilla derecha.
Fui a ver al especialista vascular, quien me hizo una ecografía (que también me habían hecho en la sala de emergencias), una prueba para diagnosticar los coágulos de sangre en las piernas, y ella también diagnosticó el coágulo como superficial. Aún no estaba convencido del diagnóstico, así que cuando llegué a casa, tomé un marcador y dibujé una línea negra gruesa para indicar dónde terminaba la línea roja que empezaba en la pantorrilla. Me fui a dormir y al despertar la mañana siguiente, noté que la línea roja había subido y estaba aproximadamente una pulgada y media más arriba que la línea negra que había dibujado la noche anterior.
Llamé a la especialista vascular y le expliqué la situación. Ella actuó de inmediato y coordinó para que yo tuviera una habitación en el hospital, donde podrían tratarme. Me dijeron después que, en lugar de un coágulo superficial, en realidad tenía un conglomerado de coágulos de sangre, del tamaño de canicas, que se estaba desplazando por una de las venas profundas de mi pierna.
Debido a la rapidez con la que se estaban moviendo los coágulos, me administraron de inmediato unos medicamentos llamados anticoagulantes —heparina y warfarina— para combatir los coágulos de sangre. También me hicieron una multitud de pruebas: análisis de sangre, radiografías de tórax e incluso tomografías computarizadas. Después de que descartaran cáncer y embolia pulmonar (un coágulo de sangre en los pulmones), una prueba de sangre indicó que tengo un trastorno genético de la coagulación de la sangre, que es causado por la mutación del Factor V Leiden y que me pone en mayor riesgo de presentar coágulos de sangre.
Lecciones aprendidas
Como resultado de mi diagnóstico, es probable que me traten con anticoagulantes de por vida, ¡pero no permito que eso me detenga! Sé que hay cosas que puedo hacer para ayudar a prevenir los coágulos de sangre. Para mí es importante llevar una vida saludable y activa. Además de mis visitas regulares al gimnasio, cuando estoy sentado, también me levanto y me muevo con frecuencia para ayudar a prevenir la formación de más coágulos de sangre.
Para aquellos que quizás estén enfrentado la posibilidad de presentar un coágulo de sangre, sugiero lo siguiente:
- Hablen con el médico para aprender todo lo que puedan sobre los factores que podrían aumentar su riesgo de presentar coágulos de sangre, los signos y síntomas, y cómo prevenirlos.
- Sepan que, si están experimentando síntomas, ¡es importante que busquen atención médica de inmediato! Si yo no hubiera confiado en mis propios instintos de que algo estaba mal, probablemente no habría obtenido el diagnóstico correcto.
- Si sus síntomas persisten o empeoran, busquen atención médica de inmediato.
Los CDC agradecen a Justin por compartir su historia personal.