Vistazo general
Rick aprendió rápidamente que las complicaciones de un tobillo torcido eran graves cuando recibió un diagnóstico de coágulo de sangre. Le hicieron un procedimiento llamado trombolisis dirigida por catéter. Lea más sobre su experiencia, incluida su recuperación.

La historia de Rick
Soy un hombre de 47 años y soy un sobreviviente de trombosis venosa profunda. Me torcí el tobillo jugando al tenis en enero del 2012. Fui directamente a la sala de emergencias y me pusieron una bota ortopédica. La usé durante 4 semanas y después de que me la quitaron comencé a usar una tobillera. Tenía molestias e hinchazón, pero parecía que la hinchazón bajaba todas las noches.
A las 6 semanas tenía el tobillo y la pantorrilla muy hinchados durante el día; casi dos veces y media el tamaño de la otra pierna. Les mostré a unos amigos que se habían torcido el tobillo varias veces y me dijeron inmediatamente que no estaba bien. Llamé al médico e hice una cita para el día siguiente.
Cuando el médico me vio la pierna me mandó directamente al hospital para que me hicieran una ecografía. En el estacionamiento del hospital hice una teleconferencia y un seminario web para un cliente potencial antes de entrar. No entendía todavía la gravedad de mi condición médica.
Cuando la técnica me hizo la ecografía, me informó que tenía coágulos de sangre a lo largo de toda la pierna, me los mostró en la pantalla y me explicó lo que significaba. Entonces me admitieron en el hospital. Yo todavía pensaba que me pondrían una inyección y que llegaría a tiempo para ver el torneo de baloncesto de la NCAA en la casa de un amigo. Iba a preparar bistecs y me había saltado el almuerzo a propósito para tener apetito.
Había estado caminando y había volado en avión por trabajo con la pierna así las últimas 6 semanas. ¿Qué tan mal podría estar? Bueno, después de que tres o cuatro enfermeras me dijeron que era un milagro que siguiera vivo y después de hablar con el médico esa noche, me empecé a dar cuenta de la gravedad de la situación.
El médico me instó enfáticamente que me hiciera un procedimiento llamado trombólisis dirigida por catéter. ¿Qué había pasado con esa inyección mágica y los medicamentos que me iban a permitir ir a comer mi bistec y ver el partido de baloncesto con mis amigos? El médico dijo que el radiólogo intervencionista había visto la ecografía y había sugerido hacer la operación la mañana del domingo.
Hablé con un médico amigo, que a su vez habló con un hematólogo amigo, que me dijo que, si el radiólogo intervencionista estaba dispuesto a hacer la operación durante el fin de semana, más vale que aceptara. Aparentemente no es algo que normalmente hacen los fines de semana. Leí todo lo que pude sobre el tema y decidí seguir adelante con la operación.
Si bien fue algo incómodo porque tuve un catéter puesto en la vena de la pantorrilla durante 24 horas y no me podía mover, definitivamente valió la pena. El procedimiento eliminó casi todos los coágulos, y me colocaron un filtro de vena cava inferior (IVC, por sus siglas en inglés) para evitar que cualquier coágulo que quedase llegara a los pulmones y causara una embolia pulmonar.
No tenía idea de que una torcedura de tobillo podía causar un coágulo de sangre. Me imagino que, si hubiera ido al médico para el seguimiento de las dos semanas, lo hubieran encontrado antes. De todas maneras, dentro de la semana de que me dieran el alta ya estaba caminando en la cinta caminadora, aunque mucho más lentamente que lo usual.
Había leído en varios sitios en Internet que caminar es lo mejor para recuperarse; y estoy acostumbrado a hacerlo todas las mañanas. Después de 4 semanas ya había vuelto a caminar a la misma velocidad que antes y a las 6 semanas comencé a jugar tenis de nuevo. Y después de 3 meses retiraron el filtro de la vena. A pesar de que ahora uso una media de compresión en una pierna y estoy tomando anticoagulantes, ya he retomado todas las actividades que hacía antes de la trombosis y al mismo nivel... aunque tampoco es que fuera muy bueno antes. Además, se me ha deshinchado la pierna casi por completo. Me siento tan bendecido de que Dios me estaba cuidando. Debe ser que tiene más trabajo para que haga en la Tierra.
Los CDC le quieren agradecer a Rick por compartir su historia personal.