Vistazo general
Mary Campise tiene muchas lecciones para compartir después de su experiencia con los trombos o coágulos de sangre. Su dificultad para respirar inexplicable resultó ser una señal de advertencia de que tenía una embolia pulmonar (EP o PE, por sus siglas en inglés). Lea más sobre su experiencia a continuación.

La historia de Mary
Mi nombre es Mary Campise y me gustaría compartir mi experiencia personal con los coágulos de sangre, también conocidos como trombosis venosa profunda (TVP o DVT, por sus siglas en inglés). He sido corrido y practicado ciclismo con entusiasmo, y gozado de buena salud toda mi vida.
Sin embargo, justo antes de cumplir los 48, me empezó a faltar el aliento. Descubrí que no podía seguir corriendo al ritmo de mi esposo y mis amigos. Empecé a tener dificultad para respirar con solo subir las escaleras y finalmente decidí consultar a un médico. Me dijo que la falta de aliento podría ser el resultado de asma inducida por el ejercicio o posiblemente una alergia. Mientras estaba buscando una respuesta, me seguía faltando el aliento.
Dos semanas después, cuando me desperté, vi que mi pierna izquierda estaba dos veces más grande que la derecha. Mi esposo me llevó directamente al Hospital Presbiteriano Texas Health de Dallas, donde los médicos me dijeron que tenía trombosis venosa profunda. Uno tiende a pensar en un coágulo de sangre es algo pequeño. Sin embargo, mi ecografía mostró tenía una obstrucción que iba desde el abdomen hasta el tobillo y me dijeron que la sangre no se estaba moviendo ni hacia arriba ni hacia abajo.
En el hospital también me enteré de que tenía una complicación de la trombosis venosa profunda: una embolia pulmonar. Las embolias pulmonares ocurren cuando el coágulo se desprende, se desplaza hasta el corazón y se aloja en los pulmones. Lo más preocupante para mí fue enterarme de que las embolias pulmonares pueden ser mortales si no se tratan a tiempo.
Mientras estaba en el hospital, me hicieron una tomografía computarizada. La descripción del neumólogo fue que mis pulmones estaban como "bajo una lluvia de coágulos de sangre". Esa misma noche, un radiólogo intervencionista habló conmigo y me explicó que necesitaba una trombectomía, un procedimiento de emergencia en el que se extraen los coágulos de sangre quirúrgicamente.
Después de que me informaron sobre los riesgos y la necesidad de esta operación, tanto mi esposo como mi mejor amiga me convencieron de que debía proceder para recuperar el uso normal de mi pierna. La mañana siguiente, me hicieron a una trombectomía con éxito. También me colocaron un filtro especial, llamado filtro de vena cava inferior, en esa vena para evitar que llegaran más coágulos de sangre a mis pulmones.
La mejor noticia para mí fue que cuando salí de la operación, mi pierna volvió a tener un tamaño normal y pude ponerme de pie sin problemas. Los médicos me dijeron que era muy probable que el coágulo de sangre haya sido causado por el síndrome de May-Thurner, una condición médica en la cual una arteria del lado derecho comprime una vena del lado izquierdo. Ahora tomo anticoagulantes, también conocidos medicamentos para diluir la sangre, para manejar mi condición médica.
Lecciones aprendidas
Comparto mi historia porque mi experiencia con la trombosis venosa profunda es muy similar a la de otras personas: principalmente que no reconocí una señal de advertencia, que en mi caso fue la falta inexplicable de aliento. Mi consejo para otras personas es simple: Presten atención a su propio cuerpo. Si tienen un síntoma, como una falta inexplicable de aliento, tómenlo en serio y busquen atención médica de inmediato. ¡Defiendan su propia salud y respondan rápidamente a cualquier síntoma que no sea normal para ustedes!
Los CDC quieren agradecer a Mary por compartir esta historia personal.